martes, 23 de junio de 2009

Te decidiste a que ese día, no te ibas a dejar llevar por ese juego de maltrato interno, en el que tu mente y tu corazón, discutían acerca de la necesidad de una presencia ajena a ellos en tu cuerpo . Como por ejemplo, tener que pasarse todo el día hablando como dos cotorras sobre esa persona ajena.
Ese día te decidiste a tomar impulso, y cazar con las manos, y con los ojos fuertemente cerrados, todos esos objetos que te perturbaban.
Contener las lágrimas en el momento en el que con la mano temblorosa, volvías a cerrar el libro por cuarta vez consecutiva, mostrando desinterés y agachando la mirada
Y obviamente cerrando los ojos para evitar su mirada
Ese momento en el que levantaste la mirada , y como acto de magia .. Puff .. te cruzaste con los ojos verdes de aquel que ahora te resultaba ajeno , pero que había sido hasta hacia poco lo único que te mantenía parado.
Y a lo largo del día dejaste de sentirte mal
Pero que le vamos a hacer.. Sabemos que tarde o temprano, esas lágrimas que encadenamos en la garganta, se vuelven un fuerte rugido. o en este caso un ataque de histeria.
Y AL FINAL, LA NOSTALGIA VUELVE, SIN AVISO PREVIO!

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